Paisajes con Historia


Ruta de Mohíno a Algallarín en Adamuz

La ruta tiene un recorrido prácticamente circular y un trazado suave. Comienza junto a la carretera CO-3102, cerca del arroyo del Caño en un camino que aparece a la izquierda y que discurre entre olivares con muretes de piedra tradicionales a ambos lados. El primer tramo de la ruta discurre por el “Camino de la Batanera”, antigua vía de comunicación en la que el paso del tiempo cambio carretas, animales y viajeros por un auténtico sendero botánico entre muretes de piedra y una explosión de vida que se agradece nada más iniciar su recorrido. Se puede reconocer aquí un importante número de especies de las que conforman la riqueza botánica de Sierra Morena; la encina (Quercus rotundifolia), la jara blanca (Cistus albidus), el lentisco (Pistacia lentiscus), la cornicabra (Pistacia terebinthus), retama (Retama sphaerocarpa), torvisco (Daphne gnidium), escaramujo (Rosa canina) o majuelo (Crataegus monogyna) se entremezclan con el curiosísimo aro (Arum italicum), o el almez (Celtis australis), el olmo (Ulmus minor), la zarza (Rubus ulmifolius) y el mentastro o “hierbabuena de burro” (Mentha rotundifolia) al vadear los pequeños cauces de los arroyos de la Mina o de los Mazos, auténticos refugios para pequeñas aves insectívoras o del bosque en galería y reductos para la conservación de la biodiversidad en Adamuz.
Antes de incorporarnos al “Camino de las Veredas” dejaremos atrás unas canteras de piedra molinaza, muy utilizada en la zona como material constructivo. Esta pista más ancha nos lleva, también entre olivares, hacía el río Guadalquivir cruzando la carretera CO-3102 y llegando hasta el cruce con el “Camino de Algallarín”. En este punto tomaremos la bifurcación de la derecha justo después de pasar junto a un vistoso depósito de agua.
Este tercer tramo, con dirección noroeste, nos llevará nuevamente hacia las inmediaciones del casco urbano de Adamuz, después de pasear por sus preciados campos de olivar y dehesas de majestuosas encinas centenarias.

Canteras de piedra molinaza
En el borde meridional del Macizo Ibérico Cordobés, en su parte más oriental, afl oran estas areniscas rojas del Permo-Trías. Esta piedra, tanto por su composición litológica, que la hace fácil de labrar, como por sus características estéticas, ha sido muy utilizada para la construcción de edificios tanto civiles como religiosos en el Alto Guadalquivir.
La molinaza, desde el punto de vista mineralógico, está compuesta por cuarzo, feldespato y mica, además de otros componentes como la calcedonia, y arcillas como goethita y hematites. La proporción en que se presentan estos elementos hace variar su nivel de dureza. Así, la mayor presencia de arcillas disminuye la calidad de esta piedra, haciéndola más alterable.


                                           



 

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