Calle Mesones antiguo trazada del Camino Real de la Plata

El origen del Camino Real de la Plata se debe, a la función que desempeñó durante varios siglos como vía mineral, pecuaria y comercial. El principal metal que se transportó fué plata refinada con mercurio procedente de distintos puntos de América, a este metal debe su nombre. Aunque el trazado del camino tiene su origen en tiempos de los Romanos, es en la época Visigoda cuando surge el itinerario que dio origen al camino de Córdoba a Toledo, una vez cruzada Sierra Morena se diversificaba conduciendo al viajero no solo a Córdoba, Sevilla y Cádiz,  sino también a Granada y Málaga.
El camino se hacía por lo general en ocho etapas, intercalando un día de descanso cada tres días de viaje. A partir de aquí el viajero, tras cruzar Sierra Morena, llegará a Córdoba, donde descansará un día, y al siguiente proseguirá su camino hasta llegar a Sevilla.
La duración del viaje de Toledo hasta Sevilla, salvo incidencias, solía ser de treinta y dos días, era pesado e incómodo en aquellos tiempos, a causa del mal estado de los caminos que a menudo discurrían por campos desérticos, con treinta ventas, de las cuales once estaban en Adamuz, casi todas míseras, único refugio para el caminante que necesitaban albergue o dormir en ellas. Según se cuenta, Enrique III eximió a finales del siglo XIV, de toda clase tributos  a varias ventas del camino de Córdoba a Toledo. Edgar Agostini habla de las dos calzadas que lo unían con Córdoba. Una de las dos calzadas, la que pasaba por Pedroche y Puerto Mochuelo, es precisamente el itinerario de Córdoba a Toledo. La segunda, la que pasaba  por Adamuz y Conquista, es el camino que más tarde siguieron las postas (correos) de Madrid por Ciudad Real, Caracuel, Almodóvar del Campo, Venta de la Alcudia, Conquista y la Venta del Puerto.”
Astrana Marín dice que desde la Venta de Guadalmez, por donde se entraba al Reino de Córdoba, hasta Adamuz, existían once ventas, que funcionaron hasta mediados del siglo XVIII y que prácticamente desaparecieron cuando el Camino de Despeñaperros arruinó al Camino Real de la Plata.
La llamada Venta del Aguadul o Agua Dulce, es la única que se conserva en buena parte, constituyendo un interesante vestigio de aquellas ventas cervantinas. Queda en pie el horno, algunas cuadras y otros restos de construcción aunque todo muy enmascarado y de muy difícil atribución cronológica.

El Camino Real de la Plata contribuyo a un cierto florecimiento cultural, social y económico de la villa. Don Luis Astrana en 1948  publicó la Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra en la cual se puede leer: Almodóvar del Campo, paso obligado del Camino Real de la Plata, tan ligada a la Primera Parte del Quijote y a algunas de las Novelas Ejemplares, era la capital de la comarca.  Tuvo su mayor auge en “El siglo de Oro”, cuyos autores utilizaron a Adamuz como fuente de inspiración como fue D. Miguel de Cervantes y D. Luis Vélez de Guevara.
 Adamuz, jugó un papel capital como lugar de alojamiento y descanso en esta ruta y fue célebre por la abundancia de Mesones y Ventas, dando este hecho lugar al nombre de una de sus calles; Calle Mesones en el trayecto de dicha calle nos encontramos numerosas casas señoriales. Para entender la proliferación de estos Inmuebles Nobiliarios habría que tener en cuenta la relevancia de Adamuz durante los Siglos XVII y XVIII como enclave de paso obligatorio hacia la capital, al estar situado geográficamente dentro del Camino Real de la Plata. Lo que favoreció un gran auge económico-social y comercial, atrayendo la atención de parte de la nobleza cordobesa para instalar su residencia en el Municipio, como fue la familia Lara Ayllon y Torralba. 
Existen textos escritos que recogen la visita de la Reina Isabel “la católica”, en compañía del príncipe D. Juan, para hacer de Adamuz plaza de armas para la conquista del reino de Granada y la visita del Rey Felipe IV que fue invitado por el Conde Duque de Olivares y por D. Luis Mendez de Haro y Sotomayor, marques del Carpio y propietario de Adamuz en aquella época para participar en una cacería, en la que se cazaron lobos.  

La calle mesones hasta hace muy poco tiempo fue la columna vertebral de Adamuz, lugar de encuentro de los vecinos y de  celebración de todo tipo de eventos.

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