El desafío del crecimiento musical.

La gran cita cultural del verano en Córdoba cierra una edición que ha tenido entre sus grandes protagonistas a ZZ Top, John McLaughlin y Vicente Amigo: en total, 26 conciertos en 12 días
La 31ª edición del Festival de la Guitarra será recordada fundamentalmente por la participación de ZZ Top, la incorporación del Teatro Góngora y, en el lado negativo, la tomadura de pelo de Andrés Calamaro al público que asistió a su concierto en el Teatro de la Axerquía. Veintiséis espectáculos han formado parte de una programación desarrollada a lo largo de 12 días en cinco escenarios. Los organizadores darán a conocer hoy las cifras de asistencia, que en cualquier caso serán obligatoriamente más bajas que las del pasado año, cuando el festival celebró una edición especial por su trigésimo aniversario (con más de 30 espectáculos y casi tres semanas de duración) que se reflejó en más de 40.000 espectadores.
John Pizzarelli y la Clayton-Hamilton Jazz Orchesta
El principal acontecimiento musical de la ciudad ha mantenido una continuidad en su formato y sus criterios respecto a los años anteriores. La clausura con ZZ Top ha sido sin duda el momento más llamativo y el que, de manera apreciable, ha provocado una mayor concurrencia de público foráneo. La banda texana ha dado sólo tres conciertos en España y la de Córdoba era la única cita de Madrid para abajo. Y fue un gran concierto, una valoración que también resulta aplicable a las actuaciones de Playing for Change, Rocío Molina, John McLaughlin, Ariel Rot y la Clayton-Hamilton Jazz Orchestra con John Pizzarelli. El espectáculo inaugural de Vicente Amigo y la Orquesta de Córdoba ofreció el nivel deseado y los aficionados de las distintas disciplinas que se dan cita en el festival disfrutaron con las habilidades de Lee Ritenour, Víctor Monge Serranito y los protagonistas del programa clásico, en el que brillaron especialmente Roland Dyens y, como revelación del año, Cristiano Porqueddu.
Tras la pérdida de la Capitalidad, Córdoba se ve obligada a redefinir sus estrategias de desarrollo cultural para el futuro. El festival debería optar por un modelo de crecimiento que permitiera la conquista de nuevos públicos. Pero más urgente que eso es dotar a la ciudad de una programación musical más sólida a lo largo del año. Y es que el festival no es hoy sólo la gran referencia musical de Córdoba: es, por desgracia, un oasis.
Fuente: http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/1023213/desafio/crecimiento/musical.html

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