HISTORIA DE LA FIESTA DE LA CANDELARIA


           

La Fiesta de la Candelaria, es una fiesta muy popular celebrada por los adamuceños desde tiempos inmemorables, aunque se desconoce la fecha exacta de su comienzo. La festividad es el 2 de febrero, sin embargo se celebra la noche del 1 de febrero como manda la tradición.
La celebración de esta fiesta según cuenta la historia tiene tres orígenes: religiosa, esotérica y popular, todas ellas relacionadas con la purificación, pero con motivaciones distintas, del alma, de los espíritus y de limpieza.
La fiesta en Adamuz, comienza  la mañana del día 1 de febrero,  ya que durante todo el día los adamuceños recogerán grandes haces de romero de los alrededores del pueblo que se acumulan en las casa hasta la noche.
Llegada la noche, en la mitad de calles y plazas de la localidad se encienden las candelas. El aspecto cultural que diferencia esta fiesta de los demás municipios, es precisamente el ROMERO, que impregna la villa de un agradable aroma. Entonces empieza el rito que da sobrenombre a los adamuceños: “Culiquemaos”, que no es otro que saltar sobre las  candelas,  pero no cuando el fuego está más vivo, sino cuando hay más romero recién echado al fuego y es mayor la cantidad de humo. Y es así como quedan “sahumados” y por tanto purificados, considerados ya oriundos. Cabe destacar, que no sólo saltan los más jóvenes, sino que a estos se les unen también los más mayores, que recogen el humo con las manos y se los lleva sobre sus cuerpos, mientras que los niños pequeños en forma de giro son sahumados por sus padres o sus padrinos. Alrededor de la candela los adamuceños comparten experiencias, cantan, bailan y cocinan. La fiesta continúa hasta altas horas de la noche.
Existe una leyenda popular que dice que antiguamente se solía traer los capachos de los molinos de extracción de aceite de todo el término y se solían quemar en una gran hoguera  a la entrada de la Villa para dar gracias por la cosecha.
La parte gastronómica ha sido añadida  a la fiesta popular en el último tercio del siglo XX.
 En cuanto a la parte lúdica de canciones y juegos, el más tradicional es el cantar danzando el de “La flor de romero”, que es una canción del corro, pero haciendo puentes de dos en dos personas y pasando correlativamente debajo del arco. Otros juegos populares suele ser el del cántaro o búcaro, consiste en ir pasando un cántaro o porrón lanzado de participante a participante en corro mientras se canta y al que se le cae y se le rompe se le da el “malculillo”.





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