Primavera

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
      jugando llamarán;

                         

  Becquer en sus rimas nos describia, el amor  apelando a la llegada de la primavera a traves de una de sus muchas inquilinas: las golondrinas. Sin  embargo, no solo somos participes de su llegada por estas cantarinas aves, sino por multitud de signos que nos van introduciendo en esta estación poco a poco.

                         Aquí tenéis algunos de ellos, para que la disfrutéis en todo su esplendor.


                         ¡¡¡Bienvenidos a la primavera adamuceña!!

Las ramas de los árboles de ribera, se cubren de hojas, dotando  los márgenes de nuestros ríos de una frondosidad y belleza inigualable.
Nuestras choperas y olmedas son un reducto de paz y tranquilidad en las que se refugián gran número de especies de aves , que encuentran cobijo entre las ramas de estos árboles, que en esta época se cubren otra vez de hojas.

Las flores del almendro estallan en las ramas para regalarnos ese color rosado tan característico.
Es interesante esta floración ya que aún no tiene hojas cuando las flores han aparecido y han poblado todas las ramas del árbol.
El perfume del azahar del naranjo entra en nuestras casa y nos invade los sentidos.Nuestros parques y calles se llenan de un manto blanco cuyo olor nos evoca recuerdos de los orígenes árabes de este cítrico en la península.



Nuestras  dehesas, se cubren de  un manto verde que nos deja capturas en nuestras retinas de lugares dignos de ser recordados, por su belleza y modestia a la vez.






Es común, encontrarnos en nuestras arboledas, las señales del nacimiento de la vida, ya que es durante esta estación , donde arropados por el denso matorral, se cobijan los pequeños cervatillos cautelosos y asustadizos.





Los colores fugaces de los insectos ,se dejan ver cruzando a nuestro alrededor. No es raro observar el ir y venir de estos pequeños seres vivos, con los que compartimos nuestro mundo, inconscientes de que nos superan en 200 millones por persona.



Los abejarucos : Estos auténticos arco iris alados no dejarán de surcar nuestros cielos durante los meses estivales, deleitándonos con sus mejores piruetas. En muchas ocasiones, son sus inconfundibles cantos y reclamos los que nos advierten que están encima de nuestras cabezas.



 
 Las aves se unen, algunas de por vida, para formar sus nidos y engendrar a su progenie, alimentándolas con cariño y regalándonos sus cantos en las tardes primaverales.






Explosión floral por doquier. Pueden observarse como lugares anteriormente carentes de belleza, se pueblan de color en diferentes tonalidades, apareciendo multitud de orquídeas, bulbos la mayoría ,solo visibles en esta época del año.






El ecosistema de nuestro monte mediterráneo se torna a blanco y rosado debido a la abundancia de  flores de  cistáceas , en parajes como la Sierrezuela o en Montes Comunales( estrato arbustivo en este caso).




                                                                                                

Nuestras cuevas cobran vida, tras el  despertar del letargo de estos mamiferos alados,que pueblan cada oquedad y cada grieta de los macizos calizos, como la Cueva del Cañaveralejo.
                                                                                                                 Dolores Redondo Bonillo

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